“La mejor parada de mi carrera fue contra la depresión”

“La mejor parada de mi carrera fue contra la depresión”

Gianluigi Buffon

El carisma es uno de los intangibles de los seres humanos más complicados de desarrollar, aunque para Gianluigi Buffon (Carrara, 28 de enero de 1978) es como montar en bicicleta. El mito italiano solo necesita un par de segundos para embelesarte e infundirte un respeto reverencial. En ese corto espacio de tiempo, te estrecha la mano con fuerza mientras clava su profunda mirada en tus ojos y sonríe como solo sonríen los genios. Con 38 años recién cumplidos, veinte de ellos en la élite, Buffon sigue amando el fútbol como si fuera el primer día y saborea el epílogo de una excelsa carrera que repasa en esta extensa e íntima entrevista con ABC en Vinovo, la casa de la Juventus, el club de su vida.

-Teniendo en cuenta sus antecedentes familiares, usted no podía ser otra cosa que deportista.

-No tenía muchas opciones (risas)… Mi madre fue lanzadora de disco. Mi padre, lanzador de peso. Mis hermanas son jugadoras de voleibol. También uno de mis tíos fue jugador de baloncesto en un equipo italiano muy famoso. Y el primo de mi abuelo paterno fue portero del Milán y de la selección italiana.

-¿Por qué eligió el fútbol?

-En Italia es el deporte más popular, el que todos los niños practican. Mi padre siempre fue un amante del fútbol y me inculcó esa pasión desde el primer día. En el colegio siempre que no estábamos en clase, le dábamos patadas a un balón.

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¿Qué aprendió en la escuela?

-Cuando eres pequeño, no sabes valorar lo mucho y bueno que el colegio te aporta para el resto de tu vida. Te inculca unos valores y una educación impagables. Conforme vas cumpliendo años es cuando realmente te das cuenta de lo maravilloso que era esa época de la vida. Solo guardo recuerdos bonitos de mi etapa estudiantil.

-En sus inicios en el fútbol, en el «Canaletto Sepor» y en el «Perticata» jugaba de todo menos de portero…

-Sí. Actuaba de libre o de centrocampista. Me divertía mucho, pero sobre todo me vino fenomenal. En esas posiciones aprendí mucho a leer los partidos y a anticiparme al pensamiento de los rivales, con todo lo bueno que ello conlleva cuando eres portero…

-¿Cómo fue su metamorfosis?

-Fue al inicio de 1990. Todos me decían que tenía muy buenas cualidades como centrocampista, pero a mí no me llenaba demasiado. Lo que más me apasionaba era el puesto de portero. Fue mi padre quién me dio el empujón. Me dijo: «Gigi, tienes 11 años, tienes que pasarlo bien. Si quieres ser portero, ve y prueba». Siempre le estaré agradecido de aquel consejo, porque yo nunca hubiese tenido el coraje de tomar esa drástica decisión. Mi progresión como medio era muy buena y mis entrenadores estaban muy contentos, pero mi padre me enseñó el camino. Yo vine al mundo para ser portero. Era mi destino.

-Ese año, además, tuvo la suerte de descubrir a su ídolo…

-Sí. A Thomas N’Kono. Era el Mundial de Italia, donde Camerún fue la sorpresa del torneo. Recuerdo la ilusión con la que coleccioné el álbum de cromos de ese Mundial y conforme iba avanzando el torneo, mi padre y yo nos hicimos fanáticos de Camerún. Él me decía que les llamaban «los leones indomables», y ese apelativo me encantaba. Y, claro, yo ya llevaba unos meses jugando de portero y me fijaba mucho en N’Kono. Le admiré tanto que uno de mis hijos lleva su nombre.

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-Precisamente en 1990, en verano, su carrera dio un salto gigante de calidad. El Parma llamó a su puerta…

-Fueron once años inolvidables, seis de ellos en el primer equipo. Debuté el 17 de noviembre de 1995 contra el Milán y recuerdo que dejé la portería a cero. Ganamos una Copa, una Supercopa de Italia, y una UEFA. Entonces, el Parma era uno de los tres mejores equipos de Europa, pero como éramos un club humilde y de provincia no teníamos presión ninguna y ganáramos o no, siempre nos divertíamos. Soy lo que soy gracias al Parma. Me entristeció enormemente su desaparición.

-Entonces, en 2001, llegó la Juventus y pagó 54 millones de euros por usted. Solo tenía 23 años. ¿Le asustó el precio de su fichaje?

-No, ni mucho menos. Todo lo contrario, me sentí orgulloso y feliz. En el fútbol, lo que se paga por un jugador es lo justo. Y si pagaron 54 millones por mí es porque lo valía.

-En quince años en Turín lo ha vivido todo. Incluso ha jugado en la Serie B. ¿Alguna vez se ha arrepentido de aquella compleja decisión?

-Nunca. En mi corazón hay cuatro huecos: para mi familia, para el Parma, para la selección y para la Juventus. En estos quince años he recibido muchas ofertas pero nunca he contemplado ninguna. Hay situaciones en la vida que no tienen precio. Nunca me arrepentiré de haberme quedado en la Juventus a pesar de bajar a la Segunda división italiana. Es cierto que durante tres temporadas aquella decisión me alejó de la élite, de la Champions, de pelear por títulos, pero miro atrás y solo veo cosas buenas. Estoy seguro de que muy pocos hubieran tomado la decisión que yo tomé, pero mis padres me enseñaron a ser agradecido. Permanecer en la Juventus en uno de los momentos más delicados de su historia fue el mejor modo de demostrarle mi amor. Me siento parte del escudo de este club.

-¿Cuál ha sido su mejor momento?

-El primer «Scudetto» que ganamos tras volver a la Serie A. El de la temporada 2011-2012, con Antonio Conte. Fue una emocionante recompensa a mi fidelidad a la Juventus.

-¿Y el peor?

-La final de la Champions contra el Milán de 2003. Nedved estaba sancionado por una absurda amarilla que vio en semifinales y le echamos mucho de menos. Jugamos bastante mal y, para colmo, a pesar de que logré parar dos penaltis en la tanda, fallamos tres lanzamientos. Fue una noche negra.

-¿La final de Champions del año pasado no le dolió tanto?

-No. El recuerdo es totalmente distinto. Todos nos sentimos muy orgullosos. Jugamos contra el mejor equipo y estuvimos muy cerca de ganarles. Nos fuimos de Berlín con la cabeza muy alta.

-¿Sería justo que se retirara sin una Copa de Europa?

-El fútbol no se trata de justicia o injusticia. Se trata de ganar o perder. Todavía tengo opciones de ganar una Champions, pero si me retiro sin ella no pasa nada. Seré igual de feliz.

-Hubo un momento muy delicado en su carrera, entre diciembre de 2003 y junio de 2004. Lo cuenta en su biografía «Número 1», escrita por Roberto Perrone. Dice que la depresión estuvo a punto de retirarle. ¿Qué le pasó?

-Aquel episodio fue una dura lucha contra mí mismo. Sin la ayuda de médicos ni de medicinas. No era feliz y tuve que aprender a serlo. Necesitaba quererme más, disfrutar de la vida y de mis seres queridos. No podía pensar solo en el fútbol. Aquella traumática experiencia me hizo una persona madura y fuerte. Vencer a la depresión fue la mejor parada de mi carrera.

-El tenis también le ha ayudado a superar momentos difíciles…

-Sí. Me encanta el tenis, no solo como deporte, sino como reflejo para mi profesión. Soy admirador y amigo de Federer. Hablamos a menudo y me entusiasma su poder mental. Psicológicamente, el tenis es el deporte más duro. Si ganas el mérito es tuyo, pero si pierdes no tienes ninguna opción de quitarte la culpa de encima. Me parece un concepto muy leal de la vida y del deporte. Al tenista siempre le toca dar la cara.

-Como leyenda de la Juventus, usted también debe dar la cara muchas veces. ¿Cómo ejerce su liderazgo?

-Un líder debe empatizar y crear un clima de confianza y de cariño con todos los compañeros. Además, debe ser generoso y anteponer los intereses comunes a los propios. Y, por supuesto, no debe abusar de su poder: solo tiene que intervenir cuando sea necesario, porque lo contrario cansa y eso provoca que tu credibilidad quede en entredicho. El mensaje debe ser transparente, pero corto.

-Cuatro Scudettos consecutivos, vigentes campeones de Copa, subcampeón de Champions y esta temporada camino de más títulos… ¿Estamos ante la mejor Juventus del siglo XXI?

-Es complicado señalar qué Juventus ha sido mejor. Por jugadores, el equipo más fuerte lo tuvo el bienio de Capello (2004-2006). El más divertido fue el de Lippi (2001-2004) y la Juventus de hoy de Allegri es la que más personalidad y carácter tiene.

-¿Cómo afronta la eliminatoria contra el Bayern de Múnich?

-Si te soy sincero, estoy muy tranquilo. Hay que ser realistas. Ellos están claramente por delante. Tenemos una probabilidad de entre el 20-25 por ciento de eliminarlos, así que lo que tenemos que hacer es disfrutar y trabajar para que esa probabilidad se convierta en un 40-45 por ciento que nos dé opciones de meternos en cuartos de final.

-También el Real Madrid era el año pasado muy favorito…

-Eso es. Está muy fresca esa eliminatoria y nos ayudará pensar en ella cuando nos midamos al Bayern.

-Por cierto, hablando del Madrid… ¿Cuántas veces le ha llamado Florentino desde el año 2000?

-(Risas) Nunca. No sé dónde y cuándo salió ese rumor, pero no es verdad. Desconozco si Florentino tuvo alguna vez interés en mí, pero lo que tengo claro es que si el Madrid quiere comprar a un jugador, va y lo compra. Si nunca contactaron conmigo es porque consideraban que con Íker tenían la portería muy bien cubierta y no me necesitaban.

-¿Hasta cuándo disfrutaremos del mejor portero de la historia?

-Sería muy osado por mi parte decir que soy el mejor portero de la historia. Ese juicio no me corresponde a mí. Simplemente creo que he peleado y trabajado mucho para llegar a donde he llegado y me quedo con esa sensación de éxito y de recompensa. ¿Hasta cuándo durará Buffon? Espero y quiero jugar esta temporada y dos más con la Juventus y retirarme tras jugar el Mundial de Rusia en 2018.

Fuente: www.abc.es
http://www.abc.es/deportes/futbol/abci-buffon-mejor-parada-carrera-contra-depresion-201602062137_noticia.html?ref_m2w=https://www.facebook.com/

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Diego H. Rodriguez

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